jueves, 19 de abril de 2012

EL MONUMENTAL CINEMA SPORT

Alfonso  XIII –Monumental  Cinema  Sport

   Antecedentes. Teatros  de  Verano y Alfonso  XIII    
Las  primeras  referencias  a  un  teatro con  la  denominación <<de  Verano>> en Melilla, la  encontramos en  la  prensa  local en  el  año 1903, en  las  paginas  del  diario El  Telegrama  del Rif. Estaba  ubicado en  el  Mantelete Interior ,la  actual   Plaza  de  las Culturas, junto  a las  murallas  de  Melilla  la  Vieja, entonces  denominada  Explanada   de  Caballería por  estar  próxima a  las  dependencias  de esta  Arma. De  acuerdo con  su  nombre parece  que este teatro  tenia   carácter  provisional, era  descubierto y se  ponía en  funcionamiento   en  los  meses  de  verano  hace algunos  años. En  los años  1905 y  1906 nuevamente  encontramos noticias  acerca de  un  Teatro  de  Verano instalado  esta  vez  a la  entrada  del  Parque  Hernández.
   En  marzo  de  1910  se  montó  nuevamente  otro  denominado  Melilla, pero popularmente  conocido  por el  vecindario  como  Teatro  de  verano  por  carecer de techumbre; tenía  20   metros  de  ancho   por  47  de  largo, seis  puertas laterales y  otras  dos  en  los  extremos, un  escenario  de   8 metros y un  aforo  de  300 butacas.

   La  vida  del  Teatro  Melilla fue  efímera     pues  a  mediados  del mes  de diciembre  de  1911 comenzó  a  desarmarse para  levantar  en  su  lugar  un nuevo establecimiento  de  espectáculos  El  Teatro  Alfonso XIII.
Coincidiendo con del  desmantelamiento  del  Teatro  Melilla   marcho a la  Península  uno  de  sus  empleados, el conocido  por  el  "Chato", un popular   avisador y mandadero  rifeño bautizado, hombre  muy  célebre, su ida despertó  tal  interés que   incluso mereció  ser  recogida por el  poeta  festivo José Ferrín, bajo  el  seudónimo del  P.Pillo, en las  planas de   El  Telegrama  del Rif.
   Años  mas  tarde otro  empleado  del Monumental sería  famoso y por  ser  desnarigado, también  conocido  por  todos  como    "el  Chato".
                    
El  Teatro  Alfonso XIII (1912-1930)
   Prevista  su  inauguración  para  el   dia  26  de  diciembre  e  1912, ésta  no  pudo  llevarse  a  efecto hasta  el  dia  siguiente, debido a  no estar  terminado el complicado  decorado  necesario  para la  representación de  la  compañía cómica lírica   dirigida  por  el  autor  Antonio Paso . La función  inaugural constituyó  un gran éxito y el  público   lleno por  completo el  barracón de  madera que  era el  Teatro  Alfonso XIII. Un barracón  calificado  por la  prensa  local  de  espacioso y alegre. El  mismo  diario,
   El  Telegrama  del Rif, también  informaba de  las intensiones  moralistas  de la  empresa  del  Alfonso XIII para con el  público   en  atención  a los  espectáculos desvergonzados, eróticos e incluso  pornográficos que  entonces  bajo  la  denominación  de sicalípticos, tenían lugar en casi  todas  las  salas al concluir las   funciones  programadas.  Así El  Telegrama  del Rif   publicaba.<<La  dirección  artística    pone en  conocimiento del  público  que las  obras  llamadas sicalípticas , se  estrenarán y reprisarán  cuando se  desaloje  la  última  sesión , para  que las  familias   puedan asistir sin reparo alguno a las  demás  funciones>>. Pues al  parecer  y para  captar público se solía  ofrecer un adelanto de los  espectáculos sicalípticos nada más que concluirla anterior  función o bien en los intermedios de  ésta.
   Concebido como  teatro el    Alfonso XIII posteriormente se  transformo en cine.
   “Informe acerca de las condiciones que reúnen actualmente los locales destinados a espectáculos públicos, en esta ciudad: Está instalado en un barracón todo él de madera, y en estado de ruina inminente. Es indispensable cerrar este local, pues el día menos pensado puede hundirse toda la cubierta, y ocasionar víctimas si se efectúa en  momentos de estar ocupado el local por el público


Monumental  Cinema  Sport (1932-1981)
   Derribado  el  barracón  de  madera  que albergó  el  Teatro-Cine  Alfonso XIII, (La Sesión  Permanente de la   Junta  Municipal a comienzos del mes de junio de 1928 había obligado al propietarios de este local, su demolición antes del 31 de diciembre de 1928 ).
  Su solar  fue vendido a Julio Liarte  quien decidió levantar el   mejor cine  que  jamás  ha  tenido  Melilla :El  Monumental  Cinema  Sport.
Las  obras de  construcción  comenzaron el  día  30  de  diciembre  de  1930 y concluyeron  en el mes  de  marzo de  1932. El  rotativo El Telegrama  del Rif en  atención  a la  enorme importancia e interés  que  despertaba  la  construcción  del    Monumental  Cinema  Sport  fue  informando  puntualmente  de los  avances de  su  obra.
   La  inauguración    se  realizó   el 19  de  marzo de  1932 con la  exhibición de  la película   sonora  titulada  "el  Teniente  seductor" interpretada  por Mauricio Chevalier y  Claudette  Colbert. Todo un  acontecimiento con tal  éxito  de  público  que incluso el  Teatro  Reina  Victoria   se  vio   obligado  a  cerrar esa  noche ante la falta  de  asistencia.
   Coincidio con la  puesta en funcionamiento  del Monumental con el  estallido de  una  guerra  de precios entre las diferentes  salas cinematograficas  de  la  ciudad; todas  ellas  rebajaron el precio de las  entradas  para  atraer al  público ante la formidable  competencia del nuevo cine.
   En sus primeros años el Cine  Monumental alternaba en su programación películas mudas y sonoras y contó como reclamo  publicitario con el  auxilio de  Félix  Rodríguez  "Chevalie", un popular cantante de  tangos que hacía de agente de  publicidad callejera en Melilla subido sobre unos  zancos o bien vestido de torero, futbolista, negro, niño o "Chevalie" tal como  ocurrió al estrenarse  el  film    "el  Teniente Seductor"

Monumental Cinema Sport

Cine  Emblemático
   Fue el cine  Monumental el  mejor, el más importante y la más emblemática sala de  Melilla por su gran  aforo y monumental  arquitectura de estilo  Art.  Déco.
   Género en el que se  inspiró  el arquitecto Enrique Nieto  para levantar el edificio del  Ayuntamiento de  Melilla, hoy  Palacio de la Asamblea, sede del, poder y gobierno de la Ciudad Autónoma de Melilla.
   Constituyó la obra más importante proyectada  por el arquitecto de   Cartagena Lorenzo  Ros y Costa (1890-1989) y materializada por el maestro de obra Agustín  Sánchez  Velázquez (1887-1984) quien desde  Melilla llevaba toda la dirección de las obras del nuevo cine. Esta  elaboración   era continuación  de la otra anterior, como la que resultó de la construcción, en los años 1926 y1927, del Gran Cine  Sport, de Cartagena.
   La contribución de Agustín  Sánchez  Velázquez a la edificación  del Cine  Monumental, puede analizarse  en su correspondencia con Lorenzo  Ros, donada junto a diversos documentos y materiales gráficos por su hijo, Agustín W. Sánchez, en   1996, al Archivo   de la Ciudad Autónoma de Melilla.
   Sobre un solar rectangular de  21,92  por 53,50 metros y  fachadas a las   actuales  calles  Teniente  Aguilar de  Mera y Ejército Español antigua  calle Canalejas, por deseo de su propietario, Julio Liarte , se  alzó una construcción  monumental como su denominación  y  de arquitectura atrevida.  Con capacidad para  dos mil  quinientas personas, su esqueleto consiste en una enorme estructura  metálica   realizada por una empresa filial de la prestigiosa casa  Krupp, la firma  Schellhaus  Durrkenüller de Bremen, mientras que sus muros Essen de ladrillo tosco. Fue uno de los cines más  grandes de  España  y en él   destacaba su exuberante decoración  de  estilo   Art.  Déco. Su fachada  principal asemeja la portada de un templo clásico   y su interior contaba con escaleras  imperiales, amplísimo  vestíbulo   y fastuosa  sala de  butacas y anfiteatro. Y mientras la decoración exterior era de albañilería y aplicaciones de piedra artificial, la  decoración  interior consistía  en pinturas y placas  de  yeso  Staff.
   Si quienes  contemplan la fachada del  edificio  Monumental   se sienten  sobrecogidos  por su  grandiosidad, aquellos que recordamos su interior de barroca decoración  floral  geometrizada y pintada de  tonos  metálicos , no podemos sentirnos  menos  que  huérfanos de una parte de  nuestra  reciente  historia.

PROYECTO DEL CINE MONUMENTAL MEMORIA DESCRIPTIVA
  El cinematógrafo que proyecta construir Don Julio Liarte en la ciudad de Melilla, está emplazado en un solar rectangular de 21´92 por 53´50 metros, quedando del solar propiedad del Sr. Liarte un patio para los servicios particulares, con fachadas a las calles Aguilar de Mera y Canalejas que por ser de una cabida de 2.500 espectadores aproximadamente corresponde a la categoría del grupo A.
  El edificio constará de una plana baja, anfiteatro con doble galería de palcos y entrada general.
  El sistema de acceso se resuelve por medio de dos escaleras simétricas e independientes de las primeras conducen a la entrada general. El ancho de estas escaleras es el de 1´50 metros las de la entrada general y de 3´00 metros las del anfiteatro.
  Las escaleras de la entrada general, tienen salida directa a la calle por tres puertas de 2´00 metros de ancho, una a cada lado de la fachada principal y otra a la fachada lateral. Las otras dos escaleras de acceso a los anfiteatros desemboca en el vestíbulo de entrada, que comunica con el exterior por medio de tres puertas de 2´90 m. de ancho cada una. Estas tres puertas centrales de la fachada principal más otras cuatro de 2´00 metros de anchura cada una que abren a la fachada lateral sirven de salida al salón de la planta baja, formándose en conjunto como huecos de salida a la calle de 24 metros lineales en números redondos para una salida cabida de 2.500 espectadores.
  Con tal sistema y acceso y con haberse tenido en cuenta las disposiciones establecidas para anchos de pasillos y espacios de asientos y distancia entre los mismos está más que asegurado un rápido desalojamiento del salón en caso de urgencia.
  Los estudiados desniveles de la plana del salón responden a una perfecta observación de las condiciones de visibilidad que exige todo el salón de espectáculos.
  El primer anfiteatro está constituido por un amplio y suave graderío
voladizo donde se sitúan las filas de butacas que se extiende por ambos lados al nivel más bajo, constituyendo las viseras laterales y partiendo de la parte alta de este graderío se vuelan las viseras de palcos.
  En este anfiteatro, como en la planta baja, se ha tenido en cuenta la más perfecta vitalidad y acceso. Se entra a esta planta por cuatro puntos distintos: dos en la parte ata de la gran plataforma y dos en la planta baja de la misma le da una extraordinario facilidad de desaloje. El servicio de palcos se hace por la misma plataforma por tener los puntos de ingreso inmediatos a las puertas altas.
   La entrada general, como ya hemos indicado, tiene su ingreso inmediatamente al final de las dos escaleras de acceso a la misma.
  Las puertas abren en dirección al exterior del edificio y el sistema distribuitivo de los palcos es a base de barandillas y sin puerta.
  La capacidad cúbica del salón propiamente dicho de espectáculos alcanza la cifra de 12.043 m/3 o sea aproximadamente unos 5m/3 por espectador en vez de los 3 que marca el reglamento.
  Disponemos en cada piso salas de descanso amplias, espaciosas y proporcionadas. También se dispone de una habitación para enfermería.
  Cada piso tiene los servicios de retretes y urinarios proporcionados a la cabida, teniendo luz y ventilación directas. Los de la planta baja están al fondo de la sala, y además de lo dicho anteriormente, tinen una chimenea especial de ventilación. Los de la planta principal están situados en la propia planta y a fachadas, y los de la entrada general anologicamente.
  Las butacas correspondientes al anfiteatro y planta baja están distribuidas a 0´85 m de distancia en profundidad y la de la entrada general a 0´75 m.
  Hemos tenido especial cuidado con la ventilación, que se hace por dos sistemas: Cuando el local está cerrado, por medio de tomas de aire en las patios y seis chimeneas de ventilación de 1´50 por 3 m. de forma irregular, y por medio de numerosas comunicaciones al exterior en las paredes de la fachada de la planta baja, anfiteatro y entrada general.
  El edificio se construirá a base de un armazón metálico de hiero, que formará la osatura resistente y que será la encargada de resistir las cargas diversas del edificio. Los cierres y subdivisiones se harán por medio de muros de ladrillo que ocuparán los espacios de la osatura ferrea.
  Las decoraciones al exterior serán de albañilería y aplacados de piedra artificial y las decoraciones del interior de yeso Staff. Los interiores estarán pintados y empapelados, y los exteriores son revocos usuales y pintados al silicato.
  Las plataformas del edificio tendrán sus graderíos formados de grandes solados de cemento armado y sobre ellos se dispondrán los elementos accesorios de madera.
En la planta baja, el solado será de tendido de cemento. La cubierta de uralita sobre cerchas de hierro.
  Los grandes desvanes de la cubierta tienen ventilación propia, no yendo a parar esta a la ventilación de la sala.
   La cabina está completamente aislada de la sala por una pared de 0´30 m. y no teniendo comunicación alguna con la  misma, pues la entrada a este piso se verifica por una escalera especial que sube directa y exclusivamente al piso de administración de la cabina.
   En los desvanes del edificio se situarán los depositos para la cortina de agua de a cabina.
  De la simple inspección del Proyecto se deduce que hemos procurado supeditarla en un todo a lo ordenado en el reglamento de espectáculos y lo mismo se hará en los detalles al tiempo de ejecución.
Lorenzo Ros Costa, arquitecto del Monumental Cinema de Melilla, Cartagena junio de 1930.

EN LA PRESENTE SEMANA SE INAUGURARÁ EL MONUMENTAL
EL EDIFICIO
  Tocan a su término y en la presente semana se abrirá al público, el nuevo cine con que cuenta Melilla, EL MONUMENTAL CINEMA SPORT, construido con arreglo de los últimos adelantos de la arquitectura para esta clase de espectáculos y de modo especial teniendo en cuenta la nueva modalidad del cine sonoro.
  Se eleva el edificio, de rectas líneas, sobrio y esbelto en las calles de Canalejas y Aguilar  de Mera. La facha que da a la primera de las calles mide 70 metros de longitud, y la de la segunda, 22.
  El arquitecto de la obra, D. Lorenzo Ros Costa, especializado en esta clase de construcciones, puesto que es el séptimo cinematógrafo que ya a proyectado y construido en España, confeccionó los planos del que nos ocupa con arreglo al cine que lleva el mismo título de Cartagena, uno de los mejores, no ya de España sino de Europa.

CUANDO COMENZARON LAS OBRAS 
  Poco más de 15 meses, desde el replanteo hasta su inauguración se han invertido en las obras de este magnífico Coliseo que enorgullece a Melilla. Ocupa una superficie de 1.300 metros cuadrados, habiéndose hecho la cimentación sobre hormigón armado. La estructura metálica fue elaborada por la casa Krupp, de Alemania invirtiéndose en ella doscientas veinte toneladas de hierro recubiertas de cemento. La solidez, pues la construcción es extraordinaria, ha motivado los más calurosos elogios de técnicos y profanos.
  La disposición en que se halan todos los servicios, las distintas y amplísimas salidas, tanto de las graderías como del piso principal y bajo en el que existen cuatro salidas a la calle de Canalejas y las de todo el frente de de 22 metros de la cale Aguilar de Mera que de este cinematógrafo uno de los más perfeccionados puesto que se han tenido en cuenta las enseñanzas de los similares recientemente elaborados en las primeras capitales del mundo.
  La capacidad del Monumental es extraordinaria, lo que le permitirá ofrecer al público las primeras películas sonoras de las mejores marcas a un precio asequible. Cuenta este cine con treinta y ocho fila de butacas de patio con un total de mil trescientas ochenta y dos butacas; diecinueve  filas, con quinientas treinta y dos butacas en el piso principal; veinticinco palcos laterales y diez centrales (la localidad que ha de ser preferida por el público) y mil entradas de gradas.
  Las butacas son amplias, cómodas, lujosas, de movimiento automático silencioso. El material de que están construidas es magnífico y el color claro del respaldo y asiento contrastara con el color oscuro de respaldos y brazos.
  No han quedado olvidados, teniendo en cuenta la modernidad de la construcción, los servicios de higiene. Tienen WC en todos los pisos y los destinados a Señoras serán atendidos por mujeres uniformadas.
  Se ha instalado agua corriente en todos los pisos, no solo del caudal del pozo de la finca, sino de los manantiales de Yasinen, cuya acometida ya se ha efectuado. Este agua se destinará a los servicios de ambigú que se encuentran en el piso principal y Hall de la gradería.

EL MAGNÍFICO DECORADO
  Algo fastuoso, dentro de la sobriedad es el magnífico e inigualado decorado de la sala. El escenario va encuadrado en marco de plata decorado con arreglo de las ideas decorativas modernas que se expusieron en el último salón de este arte en París. A ambos costados van varias secciones de iris plateados con imitaciones, difuminados lo distintos tonos de azul, recubiertos en su parte baja por un calado de plata.
  En la parte superior un friso, también de plata oxidada, representa diversas flores. A derecha e izquierda, disimulados los ventiladores, numerosos buquets de flores en cuya base se recogen en un jarrón monumental también de plata.
  Las paredes tienen marcos recubiertos de damasco grana y plata, observándose otros motivos ornamentales entre los que destacan las grandes ménsulas plateadas.
  En el techo se ha colocado dos recuadros octogonales con bellas molduras con nueve trazos futuristas, dorados a fuego.
  La parte baja es de imitación de piedras con zócalos de mármol.
  Lo más sugestivo del bellísimo decorado es el antepecho que comprende variaciones de piedras y metales, todo ello sobre un fondo verde artísticamente patinado.
  Los vestíbulos de la planta baja y principal han sido pintados de gris. Del vestíbulo del piso bajo arrancan dos escaleras monumentales, en las que se observan dos grandes pilares de piedra oscura con aplicaciones de plata.

LA ILUMINACIÓN
  Ha presidido en ella el mejor gusto artístico y la idea moderna del alumbrado que consiste en dar la mayor cantidad de luz a la sala sin que moleste la vista del espectador.
  Del techo penden cinco lámparas, una de ellas de extraordinarias dimensiones, de cristal esmerilado. La iluminación de la sala constará de 7.000 watios.

EL EQUIPO SONORO
  Ha querido el propietario del cinematógrafo Sr. Liarte que el lujo de la sala no lo sea todo. Ha comprendido la necesidad de dotar al Monumental Cinema de un equipo sonoro de inmejorables condiciones y conocedor de que los cines Rialto, Palacio de la Música y Callao de Madrid, entre otros,, Coliseum de Barcelona, Goya de Málaga etc.,etc., a parte de los innumerables instalados en los cinemas de París, Londres y Berlín, tenían instalado el sistema Westera Electric, no reparó en el sacrificio que ello le pudiera suponer y contrató la adquisición de este magnífico aparato que proporcionará a los amantes del séptimo arte en nuestra ciudad un conocimiento exacto de lo que es cine sonoro.
  El aparato sorprende por su calidad pecibiéndose todos los matices de la voz humana.
  Complementos del equipo sonoro es el magnífico aparato Zeis Icon de foco extraluminoso, con el cual se podrán apreciar en toda su pureza las películas expuestas en color.

LOS QUE HAN INTERVENIDO EN LA OBRA
Don Julio Liarte, cuyas condiciones de actividad conoce Melilla, ha contribuído de modo eficaz a la buena marcha de la construcción.
  Para terminar queremos hacer presente que suobra de tanta importancia han intervenido el arquitecto D. Lorenzo Ros Costa, el escultor y delegaodo de éste D. Agustín Sánchez, como pintor cuyas condiciones de artita han quedado bien acusadas con esta obra, D. Cecilio Sánchez; como maestro constructor D. Angel Solano y como electricista la casa Tortosa y López Abalos.
  El representante de la empresa D. Eduardo G. Tabeada ha contribuído de modo eficaz a dicha obra y no ha dejado de laborar hasta conseguir la contratación de las mejores películas que se exhiben en los principales coliseos de España.

LA PELÍCULA DE INAUGURACIÓN
  Para e Acto trascendental de la Inauguración de este magnífico cine ha sido contratada la soberbia película EL TENIENTE SEDUCTOR DE LA PARAMOUNT. En ella intervienen Claudette Colbert, y el eterno sonriente Mauricio Chevalier. Esta película se está exhibiendo actualmente en Madrid y antes de pasarse a otras capitales el Sr. Liarte la ha contratado para que el público de Melilla pueda deleitarse durante dos horas con la contagiosa y simpática sonrisa de Chevalier y la gracia y seducción de la Colbert.
  Sin duda alguna el viernes o sábado en que tendrá lugar la inauguración del Monumental se agotarán las localidades.
Publicado en El Telegrama del Rif, 13 de marzo de 1932

Valoración histórico
  Hay que tener en cuenta que la función urbana de la arquitectura en Melilla es muy grande. Si importa ya es cualquier ciudad, en el completo aislamiento con que se encuentra Melilla esta dimensión es fundamental. Tratándose de un enclave que había permanecido encaramado en el peñón durante cuatro siglos y que empieza su expansión urbanística por el llano solo a partir de 1910 su configuración urbana era en un principio cuartelero y barranquil. La edificación de planta baja y un piso como máximo, la falta de todo tipo de urbanización y arbolado, daba a Melilla un aspecto pueblerino indiferenciado.
  Sólo con el consolidarse de la población y el crecimiento demográfico y económico que el enclave logra a partir de 1926 cuando el territorio ciudadano conecta integramente con el resto de la comarca natural, es cuando la transformación de pueblo en ciudad deviene plenamente. Y el medio del cambio no es otro en gran medida que la arquitectura. La parición de edificios de 4 ó 5 plantas (ya fueran levantados a veces sobre los más bajos existentes o fueran de nueva planta) sobre el diseminado e edificación existente, contribuía progresivamente a adquirir un aire urbano cada vez más civilizado a medida también de que las obras de urbanización, fueran aceras, calzadas, iluminación o desagües, iban completándose. Si además se ser edificios altos, las nuevas construcciones eran obra de buenos arquitectos, como D. Enrique Nieto y Nieto o D.  Lorenzo Ros Costo, tanto mejor dado que sabían imprimir a las mismas un alto nivel compositivo que les confería una acusada personalidad.
  Desde este punto de vista, la construcción del Monumental Cinema Sport en Melilla significó la conversión de aquella pequeña ciudad en una capital moderna equipada con los más sofisticados servicios culturales con que cabía caracterizar toda una verdadera ciudad civilizada.    
  Las propias dimensiones del edificio, con una capacidad de unas 3.000 plazas son ya suficientes explicitas de la ambición de su promotor, el Sr. Julio Liarte, el cual dotó a su nuevo coliseo con los mejores adelantos de la técnica, para lo cual contrató los servicios del prestigiado arquitecto Lorenzo Ros Cota, autor ya de siete cinematógrafos en España, importó la nueva técnica del cine sonoro y equipó al local de los más modernos servicios de mobiliario articulado.
  Hay que leer todo el texto del precioso artículo anunciador de la inauguración de l local en el << Telegrama del Rif>> del 13 de marzo de 1932 (pagina) para tomar plena conciencia del carácter innovador y creativo de aquellos empresarios y técnicos que, muy al contrario de los de nuestra época, daban a la sociedad de su tiempo lo mejor de ellos mismos y del progreso del mundo en que vivían.

  Valor urbanístico
  La obra de Lorenzo Ros Costa en Melilla sobresale como una de las edificaciones modernas más caracterizadoras de la época de mayor auge económico y cultural de la ciudad de 1926 a 1936, así como uno de los monumentos locales más importantes de la arquitectura del siglo XX.
  Por su emplazamiento urbanístico, dando en escorzo a la Plaza de España, verdadero centro geométrico de la ciudad, la composición de sus dos fachadas en esquina en función de esta perspectiva resuelve admirablemente la ordenación de la manzana. Al propio tiempo, dada la traza rectangular de la manzana del Ensanche la corporeidad cúbica del edificio, destacada por el contraste entre la plenitud del muro ciego de la fachada de la calle Canalejas y el movimiento y mayores oberturas de la fachada principal, su volumen prismático repito, ligeramente sobreelevado respecto al conjunto de edificaciones que lo rodean, define con entera dignidad su función no residencial y de equipamiento cultural.  

   Características funcionales
   La propia memoria del arquitecto autor del proyecto, anexa a este trabajo, es el mejor testimonio de la funcionalidad con que estaba pensado el edificio. Hijo de una época en que los valores de uso priman de manera sobresaliente en la definición de la arquitectura, junto a una gran preocupación por las ventajas sanitarias que la misma había de cumplir, el edificio reúne admirablemente todas las condiciones que el proyectista predeterminó. La amplitud de accesos cuando no su duplicidad mediante sendos vestíbulos y escaleras propias para cada una de las plantas y anfiteatros; la directa conexión y distribución de los mismos sin espacios perdidos y recorridos superfluos; las numerosas aberturas de la fachada lateral mediante sendas puertas para caso de incendio o accidente; la cuidada ventilación a través de chimeneas convenientemente distribuidas por la planta de la sala; los equipamientos de sanitarios amplios y suficientes para cada uno de los pisos; la disponibilidad de los más avanzados medios técnicos de audiofonía, etc. todo denota la mano certera del técnico conocedor de la problemática de un programa como el que un cinematógrafo moderno imponía.
   En la época era usual concebir un cine como si todavía se tratara de un teatro, cerrando la embocadura del escenario mediante una gran pantalla blanca. la estructura del patio de butacas, distribución de los palcos y balconadas seguía la misma pauta. En cambio, Ros Costa encara el problema con toda valentía, no imita ningún patio de butacas de teatro, dispone la gran caja prismática de la sala de espectadores sin retórica, achata el escenario al máximo y resuelve con una gran decoración planimétrica la composición de los grandes muros.
   La sección longitudinal del edificio es una clara radiografía de la estructura del complejo cultural. la importancia de la gran máquina de divertir al público aparece en todo su desarrollo desde la diversidad de accesos a los distintos anfiteatros hasta el armónico y holgado desarrollo espacial de las graderías perfectamente proporcionados con la profundidad de la sala. Se nota el dominio de los espacios que el arquitecto articula, con naturalidad y fluidez, la economía en la ordenación de recorridos, la ubicuidad clara de los distintos usos y la proporcionalidad de los niveles a pesar de las grandes dimensiones de la sala.

Análisis arquitectónico  
   La composición del edificio está resuelta toda ella con una modalidad formal del Art Deco, corriente estilística que
 fructificó en la Exposición de las Artes Decorativas celebrada en París en 1925 y que se caracteriza formalmente por lo que  podíamos llamar pre-racionalismo. Es un arte extremadamente geométrizante con predominio  de rectas y planos que surgió como reacción a la libertad compositiva del modernismo al que se opone. Pero todavía arrastra de éste a pesar de las restricciones decorativas que lo limitan parte de su exuberancia.
  Dentro del carácter prismático general que lo caracteriza, la diversidad del tratamiento apuntada entre las fachadas principal y la segundaria, se resuelve compensando los caracteres compositivos dominantes en cada una de ellas así la verticalidad de la primera con la horizontalidad de la segunda. Pero el realce de la fachada principal no solamente se consigue mediante elementos decorativos sino sobre todo a través de un tratamiento especialmente arquitectonico. La gruesa vocera de la puerta principal, sirve de zócalo a la pérgola porticada del piso primero, con las dos grandes columnas alineadas con los dos cuerpos salientes del edificio que flanquean la fachada dividen en tramos iguales al espacio porticado de la terraza de salón del anfiteatro superior. La facha da retranqueada de este salón emerge a través del segundo anfiteatro y del piso superior transformándose en un volumen prismático cubierto a dos aguas que corona  todo el edificio  
La composición volumétrica realzada por el tratamiento decorativo, a base de elementos lineales la mayor parte de ellos, está muy bien resuelta articulándose con gran sabiduría en los diversos planos de las fachadas. Sobre una simetría dominante se juega el contraste entre grandes paramentos de color claro con aberturas o elementes decorativos casi siempre lineales de color oscuro. Estos elementos oscuros, frente a la simplicidad de los muros, están tratados co gran riqueza decorativa actuándose en ellos el frenesí compositivo en forma de descomposiciones geométrizantes planas como acure en las puertas de entrada y en la visera de la pérgola. Estos contrapuntos de color y forma se acentúan quizá excesivamente con el repintado moderno del edificio que crea una tensión entre ambas polaridades, por lo que cabe esperar que la acción del tiempo mitigue tanto contraste.
  Interiormente las leyes compositivas son las mismas sin el contraste del exterior. El plafonamiento que el entrecruzado de columnas decorativas y zócalos y bandas horizontales crea, está resuelto con una gran riqueza de matices muy grande como la mencionada crónica de <<El Telegrama del Rif>> describe detalladamente. Merece destacarse especialmente la voluntad de recrear todo un ambiente moderno,futurista, mediante la utilización de este estilo geométrizante, colores plateados y suaves, tiras de espejos, todo ello recién importados de la capital artísticadel mundo como era París y que tan admirablemente refleja el propio nombre del cinematógrafo: MONUMENTAL CINEMA SPORT. Que se hubiera podido vivir un vértigo de modernidad como este que el local creaba y los medios técnicos de sonorización y de proyección cinematográfica desarropan, nos parece una experiencia incomprensible de que se haya dado en Melilla.
Salvador Tarrago Cid Arquitecto
La decoración interior
Pregunta Primera ¿Qué hace un cine como tú en una ciudad como esta?
Hoy, sí, pero en los viejos años de su esplendor, el Monumental debió de ser un cine donde no molestara esperar. El tiempo y la desidia que siempre se achaca al tiempo, le dieron esa patina grisada que todo lo aburre y entristece. No sé que existan fotos o dibujos en color de los interiores, en que estos brillen con la frescura primera. Lástima. La misma (por qué no)que uno siente de no ver el Partenón policromado.
¿Se pasó Ros? Creo que no, Melilla era entonces, para su fortuna, ni lo que fue ni lo volvería a ser: una pequeña ciudad plus ultra de pocos ardiles, y mucha mala memoria. Nieto, el arquitecto don  Enrique Nieto y Nieto, de la escela gaudina, la había sacado, como un brujo en pocos años, de su aspecto de castillo coronado de barracas, al ser de una ciudad moderna (modernista más bien) y rutilante donde para residir era preciso un permiso muy especial. Ros, como racionalista que era, no hizo sino trabajar un edificio que tuviese en cuenta su contorno; a fe que bien bueno por más que llevase una sóla firma. ¿Se explica que en una ciudad que cononiza el céntimo, tal cual la barcelonesa, un particular (Milá) promueva la casa de renta más cara quizás del mundo (La Pedrera)?
  Todo está dispuesto para recibir esas obras. Hay la predisposición. Cuanto se necesita para que florezca cualquier idea por abstracta o obstusa que parezca. Predisposición, aún más importante que la imaginación. También luego,,pocos años después, habrá predisposición-guerras, postguerras, ideas e ideales- para que todo se abandone, se deje, se decolore como una soltera desahuciada.
  La obra es fuerte. Ros la ha hecho fuete, importante ideas y estructura innovadora. Más la decoración, hija, lánguida y delicada, flor de té, hecha para ser entretenida, ciudada, regada de cuando en cuando, no es tan resistente. Pero en la época de penuria económica y mental que ha de venir, los afeites están por las nubes y son muy mal mirados (<<Te quiero como mi mare, con la cara lavá    >>). Lo triste es que ni siquiera la lavan,a lo sumo, una mano de pintura gris (¡gris de barco de guerra!) a la carpintería exterior, que se cuarte raja.
  Peto no noss adelantemos con el futuro triste e inevitable. Volvamos a los años blancos y dorados, a la edad refulgente. Volvamos y entremos. Volvamos a la decoración que es lo mío y de lo que entiendo yo, algo entiendo.
  Si el modernismo ha muerto, o se ha quedado traspuesto, viva el racionalismo. Enrique Nieto, el artífice que ha elevado Melilla por encima de los cinco metros de la barraca más alta, también parece haber dicho adiós –un adiós de enamorado, un hasta siempre- al modernismo. La sociedad exigen así lo exige; el jueves negro neoyorkino así lo exige: una vez más la forma es establecida en la bolsa; en la bolsa y en palacio.
  Aún, sin embargo, en los años en que se proyecta y construye el Monumental Sport Cinema, no se ha llegado a renunciar del todo a la amabilidad de la ornamentación modernista. Porque incluso en eso, al burgués es difícil apearle al burro: ¡harto trabajo le ha costado al buen al buen señor el complicado, atrevido, divertido, recurvado modernismo, para que ahora le griten cambio! Y el burgués, ya se sabe (¡Ay, Dios!) es el que paga. No obstante, la naturaleza, o los naturales, exigen que la línea ha de simplificarse y se simplifica. Además, es más barata. Ningún reaccionario se enfrentaría a tal razonamiento. Así se crea la "cinta geométrica" y "el naturalismo estilizado". Todo es lucha, la misma de siempre. Los artistas-tan a gusto antes con su lápiz libérrimo- entienden que ha cambio. Hay cambio; de esta no queda la menor duda ¿Dónde están al no los artesanos?  Porque, los artesanos se han ido, o mejor, se han ido yendo. Apenas queda quien tome un tablón de bog, y talla talando conforme una rama viva que crece tenazada por una hiedra parásita. Hastalos del Bauhaus se evaden. El nuevo espíritu de la forma no exige tanto (¿O exige más?).
  Arquitectos como Ros lo entienden así. Y lo trabajan. Muy cerca quedan todavía los momentos gloriosos en que la belleza se paseaba coronada, y son muchos nostálgicos los que tratan de establecer un maridaje más o menos bienavenido entre la utilidad y esa reina exiliada, considerando la decoración, como animadora de la arquitectura, nunca un adorno superpuesto. Esto, que hoy apenas se lleva, sucede guando el propio arquitecto (para pobreza de mí y mis colegas) es el que rige la decoración interior dejando, esto de ser un juego de mariconcillos con "muy buen gusto", para convertirse en estudio tres serieux.
  Ros, como se ha dicho, lo sabe, lo incorpora y se lo toma a pecho. Melilla, la Melilla de Enrique Nieto, Melilla rica, llena de todo el oro que le saca a Marruecos, ha de tener un cine en consonancia, perfecto si cabe. Y ello, el suyo,  cuyo basamento principal es el resultado de una crisis socio-económica política; sobre todo, política. Trabaja, y los condicionantes
-tantos-  le sirven de estímulo.Un mismo motivo-un mismo molde variado variado de eje, disponiéndolo ora hacia arriba, ara cabeza abajo, ora de costadillo, ora partido o entero o doble, le sirve para diez o más veces. Repite con simetría y crea simetría repitiendo motivos distintos, aplacados diferentes. Dora y pinta y patina, y hasta resucita, como bien racionalista, que lo es, la antigua moda medieval de incrustar en los elementos detalles de piedras preciosas, cuyos fuertes tonos acentúa con recercados. Como adivino o sabe que la mirada esperante del espectador hacia los costados, coloca casi pegado al escenario grande orlas, cascadas, doradas que incitan al sentimiento de haber pagado por estar en un buen sitio. Se trata no obstante de un cine, un cine moderno y no de la Ópera, y sus palcos se revisten de la sobriedad necesaria, exacta. Reviste los imponderables pilares con estrias que, recuerdan ramas, de un árbol esotérico, a fin de aligerar la pesadez de la estancia, allí donde todo debería ser diáfana, un claro de bosque. El techo es oscuro por que el techo de un cine es la noche misma; y lo cuaja, no de estrellas, sino con dos grandes lunas de espejos troceados, multireflejantes por sus  óculos. Para los vanos, tantos los pequeños interiores que le dan el módulo, como en los grandes vomitorios, escoge el contorno antropométrico y les da la forma necesaria y escueta para traspasaros, que, lógicamente, coincide con la del féretro: exacto y comprometido ¿Alguien da más? La carpintería que la cierra no es sino la trasladación concéntrica de paralelas y diagonales de la fábrica, cosa que si saber por qué y sin haber visto ninguno en mi vida, me recuerdan los templos moabitas. Algo, indudablemente, de pagano, agnóstico, hay en la decoración de este gran cine. De laico, de comecura. Si un teatro siempre tiene de templo, de basílica, es te Monumental Sport Cinema lo tiene de páramo de quelarre; por algo sus usuarios se sentirán transportados a las más fantásticas aventuras y lugares. Incluso su nombre primitivo, ese Sport incongruente y luego secuestrado por el celo nacionalista, es pagano.
  En el vestíbulo (que no es foyer), escalera y accesos, Ros vuelve a lugar(¿) con la economía y la imaginación: no debe le haber dinero para mármoles y elije una baldosa hidráulica que asombra por sus colores atrevidísimos (el azul, por la inusual, atemoriza) y a las que hace mover como lo haría un niño esquizofrénico. Repite, en cenefas y arriaderas, las hojas planas, cúbicas del interior y las lleva allá donde le place, donde ellas quieren ir. Tal cual hace también con el cielorraso, al que no consiente en dejar baldío, como hoy día acostumbran tantos perezosos.
  Los asientos: de contrachapeado conformado al órgano, en suaves relieves que no se notarán (ni se verán), sustentados por una estructura de fundición que firmaría Gaudí.
José L. Navarro Lara
Publicado en El Telegrama de Melilla, 12 de julio de 1981  





   Final  Polémico
   La  generalización  del uso  de la televisión y el vídeo unido  a su  elevado aforo  y céntrica  ubicación       provocó  el  cierre  del  Cine  Monumental  y su  transformación  en  1981  en un edificio de  oficinas , sala de  bingo,   y locales   comerciales. Una desafortunada reforma que originó   una fuerte  polémica en la ciudad  e incluso trascendió a niveles académicos peninsulares, surgiendo una campaña de prensa entre los  meses  de  abril y junio  de  1981 que inútilmente luchó por su conservación.
   En  1981 y casi coincidiendo con la aparición  de las  primeras   informaciones acerca de la posibilidad de  convertir el Cine Monumental   en oficinas y  locales, se inició un expediente dirigido a su declaración en monumento de interés local  y conversión  en Casa  de la Cultura, que no prosperó.
   La polémica  desatada en torno  a la conservación integral del antiguo Cine  Monumental  llevó a destacados profesores  universitarios en los siguientes años a publicar diversos artículos sobre este cine tanto en la prensa local como en revistas  especializadas.

sábado, 17 de septiembre de 2011

PARQUE HERNÁNDEZ






Vista aérea del Parque Hernández


Uno de los paseos del Parque Hernádez

Dibujo del Parque Hernández


Competición ciclista en el Parque Hernández


Paseo del Parque Hernández

En 1871 el Río de Oro no seguía el curso actual, sino que iniciaba un giro a la altura del actual puente de Camellos, discurriendo sus escasas aguas por los terrenos que hoy ocupan el Parque Hernández y la Plaza de España, y su desembocadura en el mar lo hacía por el espacio donde se situa el Club Marítimo.
Fue un 22 de diciembre cuando dieron comienzo las obras de desviación del mencionado río y dos meses y medio después, concretamente el 7 de marzo de 1872 comenzaron a correr las aguas del Río de Oro por su nuevo cauce, entre los cerros de San Lorenzo y Tesorillo Chico. Un paraje conocido por “La Pasadilla”, para desembocar entre las playas de San Lorenzo y los Cárabos.
Los trabajos efectuados consistieron en la apertura de un canal de 650 metros de longitud por 16 metros de anchura, con un desnivel de 2, 30 metros. El costo de las obras fue de 45.000 pesetas de entonces. Con las tierras que se extrajeron para formar el nuevo cauce del río, se rellenó el antiguo. A continuación se procedió a la tala de los espesos cañaverales existentes en las viejas márgenes, formándose un extenso campo enfrente de la Puerta de Santa Bárbara, con desniveles de dos y tres metros de profundidad. Estos terrenos fueron utilizados por las tropas como campo de instrucción, pero con el paso del tiempo la población acabó convirtiéndolo en un auténtico vertedero, insalubre y repulsivo a la vista.
En septiembre de 1899 tomó posesión de la Comandancia General de Melilla Venancio Hernández Fernández, quien a sus magníficas dotes de mando unidó a una buena política con el campo fronterizo y gran empaño en la ardua empresa de embellecer nuestra ciudad. Como primera medida para sanear la zona de terreno convertida en basurero, ordenó al ingeniero militar de la Junta de Arbitrios, Vicente García del Campo, realizar un proyecto de parque forestal. Una sabia decisión que fue objeto de incredulidad e incomprensión de muchas gentes que no tenían fe en aquella empresa por las pésimas condiciones que ofrecía el árido suelo de Melilla, azotado por constantes y violentos temporales de duro y seco Poniente, y ponían en duda que pudieran arraigar árboles y plantas.
Sin presupuesto especial, sufragándose los gastos con cargo a los de entrenamiento de la Junta, dieron comienzo los trabajos de nivelación del terreno. Se construyó una pequeña presa provisional en el río, próxima al arroyo de Farhana, desde la que se trajo una conducción de agua para el regadío del futuro parque. Se trazaron los paseos, las calles, las dos rotondas y se procedió a la plantación del arbolado. Los incrédulos, al fin, se convencieron de la posibilidad de realizarse la transformación ideada por el general Hernández En un principio solamente era forestal, no existían zonas ajardinadas, únicamente árboles de especies diversas, algunas de imposible acilimatización, por lo que hubo permanentes cambios de aquellas, pues el terreno esta mal dotado para la supervivencia de plantas venidas de fuera. Juntto al parque se instaló un vivero(en lo que hoy es calle del teniente coronel Seguí y una promoción de viviendas con garajes, la mayoría públicos y de propiedad de la Ciudad Autónoma de Melilla,), vivero que permaneció gasta 1919 en que se trasladaron al espacio previsto para parque escolar de las Escuelas Graduadas en lo que hoy es Instituto Leopoldo Quiepo y edificio de la AIIS.
En la reunión de la Junta de Arbitrios celebrada el 15 de mayo de 1902 y presidida por el segundo jefe, Antonio Monroy. El vocal auditor, Fausto Manzanaque recordó a los presentes que hacía tiempo el vocal Jefe de Sanidad, José Lacalle, propuso se diera el nombre de Hernández al nuevo parque. Y que era el momento adecuado, por la ausencia del comandante general de Melilla que a ello se oponía, para tomar dicho acuerdo. Sometida a deliberación la incitativa, se aceptó confirmare su denominación al paseo y alameda ya conocido por todos como Hernández.
El 18 de mayo de 1902 con ocasión de celebrarse la coronación de de Alfonso XIII se abrió al público este parque que aún no contaba con muros ni puertas. En este mismo año comenzó a perder casi la mita de su extensión al urbanizarse el entorno, al autorizarse la construcción del Barrio de Alfonso XIII, comenzándose a levantar en terrenos tomados al Parque Hernández, quien, de esta forma, pierde un tercio de su extensión original, es decir, la parte comprendida entre la calle de Sotomayor y la de Isabel la Católica. También por el este, al cederse a la JOP terrrenos para la construcción del nuevo puerto, los viveros pierden parte de su extensión. De esta forma, el parque queda reducido a sus dimensiones originales mas una rotonda en la que estuvo instalada la Farola del Homenaje (1) y que se encontraba en la base del parque frente a la calle Carlos de Arellano, rotonda que fue eliminada durante la República, no sin grandes protestas por parte de la opinión pública. Con sus nuevas dimensiones el parque tomaba ciertamente una forma similar al de un cañón antiguo, lo cual no significa, tal como se suele creer en Melilla, que fuera un homenaje al General Hernández como artillero, pues el general pertenecía al Arma de Infantería.
Muy bien acogido por la población melillense, el contraste, con toda lógica, debió de ser formidable. Hasta entonces la población utilizaba como humilde remedo de parque el Huerto de las Cañas, a la derecha del río, situado en lo que hoy es Cuartel del Generalísimo, lugar de perefrinación en los días festivos pero evidentemente demasiado lejano y como consecuencia demasiado inseguro, aun contando con la protección del fuerte de Camellos.
El nuevo parque desplazó como era de esperar las actividades lúdicas de la plaza. Fiestas patronales y carnavales, anteriormente celebradas en la Marina, tuvieron que repartirse entre ambos lugares, y definitivamente, al instalarse las vías del ferrocarril para la construcción del puerto en el paseo del muo X, las festividades quedaron centrads exclusivamente en e parque. En aquellos días el paseo central se constituía en eje de los festejos levantándose casetas, instalándose juegos y cucañas, salpicándose aquí y allá de puestecitos de chucherías para los niños, e indefectiblemente visto en todas partes el vendedor de la “cuajaíta”, refresco típico veraniego hasta que el helado fue acabando poco a poco con él. Los organismos civiles y militares rivalizaban con la construcción de sus casetas, entre las que nunca faltaban las del Casino Militar y del Casino Español; las casetas del Parque Hernández fueron espectáculo obligado durante bastantes años.
Si bien el parque era lugar de paseo diurno, la falta de luz y, sobre todo, la falta de seguridad por la carencia de vigilancia hacían desaconsejable su utilización por la noche, siendo raro el que se arriesgara a utilizarlo en aquellas horas, ni siquiera como lugar de paseo para el Barrio de Alfonso XIII, utilizándose parra ello la carretera del Buen Acuerdo, a la derecha del mismo.
El parque fue, así mismo, testigo de los primeros pinitos deportivos en Melilla, al menos de forma organizada. Sucedió allá por 1905. La población tenía ya cierta entidad, por lo que la formación de un club deportivo se estaba haciendo esperar. Lo chocante fue que la iniciativa partiera del elemento femenino de la ciudad, si tenemos en cuenta que para la opinión pública las actividades deportivas eran consideradas más bien cosas de adanes que de evas, por lo que no estaba bien visto que las mujeres dedicaran sus esfuerzos a estos menesteres. Así y todo, y entre la rechifla de los hombres que con les auguran un brillante porvenir, las entusiastas fémeninas fundan el Melilla Sporting Club con el apoyo solitario e incomprendido el capitán de Administración Militar don Antonio Pezzi quien, al parecer, tenía confianza en el impulso de las activas señoras. La Junta concedió a la neonata sociedad un trocito del parque al final del mismo, frente a lo que hoy es la Comandancia Gneral de Melilla, entonces pabellones militares. Así comenzó la práctica del “sport” en Melilla. En principio solo a base de “lawn tennis” y ”skating”, las actividades deportivas entusiasmaban a la primera señora de Tur quien exclamaba, con rara habilidad poética:
Dios mío, está Melilla
lo mismo que London
pues funda sociedades
y se entrega al sport

No se pude decir más de Melilla en menos palabras. Buen anticipo del age futuro de la ciudad.
A pesar de la buena voluntad de las damas, y tal como vaticinaban los agoreros, el Club se fue consumiendo y desapareció al poco tiempo sin pena ni gloria. Se habían anticipado demasiado a los tiempos, la iniciativa era demasiado prematura.
Desde 1905 hasta 2007 y con algunas interrupciones el recinto del Parque Hernández se ha venido engalanando con motivo de las celebraciones de los festejos patronales de la ciudad, estando en este parque las casetas de comidas mientras que las atracciones se montaban en los carriles de circulación que en esos días estaba cortado al tráfico rodado.
En los primeros años del siglo XX y a falta de lugares de diversión se instalaban casetas incluso en los inicios del verano. Tiempo después esta tradición fue recuperada por el Municipio que durante las primaveras y veranos abría al público el Parque de Espectáculos en la parte alta del parque, donde hasta ase pocos años se ubicaba la Caseta Oficial.
En 1906 comenzó la urbanización del parque, muy necesaria por ser el terreno irregular al estar la tierra sin asentar. Los trabajos fueron fueron inútiles pues la célebre inundación de septiembre de ese año el parque quedó completamente arrasado, teniéndose que volver a comenzar las obras.
En 1907 se le dotó de un templete para la música. Desde entonces y durante muchísimos años las bandas de música de los regimientos de Infantería se turnaron para dar conciertos, muy celebrados por el numeroso público asistente y espectáculo habitual de la vida cotidiana de la ciudad.
Al urbanizarse la explanada de Santa Bárbara con la construcción de la Plaza de España (pagina), la entrada del Parque Hernández no armonizaba con el empaque de aquella. Por ello la Junta decidió levantar una portada en consonancia con la categoría del entorno, y así, en 1914, se terminó el cerramiento y portada que es, básicamente el que tenemos ahora. En la esquina N. E. (Noroeste) se levanta un bar de planta cuadrada, bar que según las épocas se ha llamado, Preferido y Gambrinos, teniendo de nombre oficial Central e Ithaca, y que supuso una atracción más que añadir a las ya existentes; entre ellas una gran pajareria y un magnífico estanque de patos.
Con la construcción del centro de la ciudad y la desaparición del paseo tradicional del muro X, el parque pasa a ser el lugar preferido de los melillenses, especialmente de lo que podríamos llamar, con riesgo de equivocarnos, la alta sociedad, quien comienza a demarcar dentro de aquel sus lugares de esparcimiento estrictamente separados por ley no escrita de los utilizados por el común. La ley que establece la costumbre ordena que la apertura oficial del parque como lugar de recreo veraniego sea el 20 de junio; a partir de esa fecha el paseo se convierte el lugar obligado donde se concierten citas, se barruntas noviazgos y, en cualquier caso, se pasan unas horas entretenidas antes de que la caida de la tarde aleje al personal hacia domicilios o teatros según el mayor o menor recogimiento de aquel.
El parque es espectáculo cotidiano que atrae a niños y mayores, algunos de estos últimos foribundos aficionados como aquel personaje expansivo que con el seudónimo de Conde Mezquita (léase Tur) escribía con evidente exageración: “Quien vio ayer e parque y no creyó en Dios y en Melilla tiene seguramente brumas en la vista…”.
Desde 1915, año en que se levanta el depósito de agua elevado, el parque, hasta entonces casi exclusivamente forestal, se transforma en superficie instalándose rocallas y parterres al permitirse el riego continuado escaso hasta entonces ya que anteriormente el agua se traía en poca cantidad de la presa del río de Oro junto al arroyo Farhana.
Aunque algunas ocasiones como la apertura de la calle del general Jordana (hoy Teniente Coronel Seguí) restó, por aquello de la moda, paseantes al parque, tal como había sucedido cuando se habilitaron las aceras de la calle Chacel (hoy Avenida), este nunca ha dejado de ser espacio frecuentado por un público heterogéneo que, fiel a su cita diaria con la naturaleza más o menos ordenada, acude reiteradamente a uno de los pocos lugares lugares de la ciudad que auna tranquilidad y espacios abiertos, tan necesarios y tan escasos en el mundo actual.
Podemos creer que en el futuro tanto como ahora el parque admirado por extraños más que propios, seguirá siendo el pulmón de Melilla, y que nuestros sucesores estarán persuasidos de la necesidad de su permanencia con el convencimiento de que solamente con él Melilla seguirá siendo Melilla.

Un mapa enterrado bajo sesenta años de historia



La figura de Rodilla vuelve del pasado para reclamar su lugar entre los artistas más destacados de la Melilla del siglo XX

El pasado 4 de febrero, el presidente de la Ciudad anunciaba públicamente el hallazgo en el Parque Hernández de un mapa de España en relieve enterrado a comienzo de los años cincuenta. Según los datos que manejaba entonces Juan José Imbroda, la obra estaba bastante deteriorada tras permanecer sesenta años bajo la pista de baile y sufrir algún destrozo por obras acometidas a lo largo de todo ese tiempo. Muy pocos sabían entonces que ese mapa es uno de los legados que se conservan en la ciudad de Vicente Rodilla, un escultor valenciano que desembarcó en Melilla en 1923 para prestar servicio militar en Ingenieros y prolongó su estancia hasta 1929. Aprendiz en el taller de Ponsoda y discípulo de Julio Benlloch, el artista no tardó en darse a conocer como escultor ni en ocupar plaza de profesor de modelado y vaciado en la Escuela de Artes y Oficios. Además de contraer matrimonio y tener un hijo, Vicente tuvo la oportunidad de demostrar su valía en Melilla con una serie de trabajos que el tiempo o la mano del hombre se han encargado de borrar.
La historia trata ahora, con Juan Díez y José Marqués a la cabeza, de recuperar su figura siguiendo las huellas que fue dejando en la ciudad. Uno de esos restos es el mapa construido en 1924 en la esquina del Parque Hernández situada entre la Avenida de la Democracia y la calle Luis de Sotomayor. Coincidiendo con las fiestas en honor a la Virgen de la Victoria, la obra vio la luz el 14 de septiembre. Aquel domingo, de noche, los asistentes al acto de inauguración contemplaron por primera vez un mapa de más de 36 metros cuadrados por cuyos ríos discurría el agua. Vicente Rodilla, ayudado por el director de la Escuela de Artes y Oficios, había reproducido la geografía española en un entorno diseñado para el disfrute de los melillenses. A su alrededor se había levantado una pajarera, un estanque, una pista para patines e incluso una jaula de monos.
Apenas cinco lustros sobrevivió la obra al paso del tiempo. Iniciada la década de los cincuenta, el mapa fue cubierto por una capa de arena y otra de hormigón. Nada puede salvarse ya de esa pieza, como tampoco de la placa esculpida en 1926 en honor del general Sanjurjo por el joven Vicente Rodilla.
El artista falleció en agosto de 1974 tras labrarse una brillante carrera como escultor y sembrar de imágenes toda la geografía española. Impulsor del mosaico en relieve, el valenciano reconocería poco antes de morir que lamentaba cada día no tener 25 años para realizar esa obra que todo artista sueña.


Para más información:
http://rafaelopezrienda.blogspot.com/ (Entrada de fecha 26 de febrero de 2010)
La farola del Parque Hernández


Primitiva localización de la Farola del Homenaje


Para honrar la memoria de quien fue principal creador del más importante de los parques del la ciudad, el general Venancio Hernández, se levantó una artística farola hace algo más de cien años en un lugar privilegiado del propio Parque. Y pasados algunos años esta simbólica columna de iluminación fue trasladada a un extremo del mismo Parque, donde pasa casi desapercibida para los melillenses.
La Farola y El Telegrama del Rif
Gracias al empeño del diario local El Telegrama del Rif, el Pueblo de Melilla pudo tributar un merecido homenaje a la memoria de Venancio Hernández y Fernández (1839 – 1904), el general de división que como Comandante General de Melilla y presidente de la Junta de Arbitrios, con su tesón logró transformar en Parque un paraje hasta entonces utilizado por los militares en sus ejercicios y donde además el vecindario arrojaba los residuos sólidos.
El Parque Hernández fue inaugurado en el mes de mayo de 1902.
El Telegrama pudo llevar a la práctica el sentimiento unánime de los melillenses hacía el general Hernández. Siendo el conde la Torre Alta, Jefe de Artillería y antiguo presidente del Casino Militar, quien ante la Junta de Arbitrios, primero tomó la iniciativa de levantar una columna conmemorativa. Más por su excesivo coste la idea no prosperó y quedó en suspenso. Pero al poco tiempo y una vez fallecido el general Hernández, inmediatamente El Telegrama retomó el tema que precisaba su resolución sin dilatación ante la nueva situación creada con la falta del general.
Pocos días después de fallecido Venancio Hernández, El Telegrama se preguntaba: ¿Habrá quien recoja y de forma a la idea de perpetuar la memoria del pundonoroso soldado? Este mismo diario en su edición del 17 de agosto de 1904 cediendo a reiteradas instancias, recoge la iniciativa y procede a su consecución: “El Telegrama del Rif que tal piensa, cree hacerse intérprete de los generosos sentimientos del noble pueblo melillense, abriendo una suscripción popular para erigir un sencillo monumento, que perpetúe la memoria del Excmo. Sr. General D. Venancio Hernández.
Desde la modesta suma de 10 céntimos a la cantidad de 2 pesetas como cuota máxima, admitimos con el indicado fin”.
A los pocos días este periódico a fin de facilitar la suscripción comunicaba la relación de los establecimientos en los cuales podían encontrarse listas para inscribir sus nombres los interesados, así como efectuar la entrega de las cantidades en metálico. En total fueron 11 los establecimientos repartidos por toda la ciudad, de ellos 2 en el Pueblo, 4 en el Mantelete, 1 en la Alcazaba, 3 en el Polígono y finalmente 1 en el barrio de Triana. Podemos mencionar que uno de estos establecimientos colaboradores, Casa Montes, aún sigue abierto al público.
El 20 de agosto de 1904 se publica la primera lista de la suscripción pro monumento al general Hernández, encabezando la relación Cándido Lobera, director de El Telegrama, con dos pesetas. En la segunda lista el popular oficial de Artillería José Barbeta también aportó la cantidad máxima: 2 pesetas.
Un día después los ejemplares de El Telegrama reproducen párrafos de cartas de adhesión al proyecto, pues son muchos los apoyos.
Transcurrido un mes de iniciada la suscripción pública, ésta ya había superado todas las expectativas, no obstante de estar abierta a todas las clases sociales y en ella primar la participación del mayor número de melillenses ante el importe de lo recaudado.
Terminada la Suscripción Pro Monumento al General Hernández, el 29 de noviembre de 1904 el Telegrama puso a disposición de la Junta de Arbitrios la cantidad de 649 pesetas con 50 céntimos, y una vez que el Municipio decidió admitir dicha suma, aprobó completarla hasta reunir 1.500 pesetas. Un dinero considerado suficiente para que el ingeniero de la Junta Presentara el oportuno proyecto.
Aprobado el boceto y tras cinco años de espera, por fin quedó emplazado el monumento, la farola, en homenaje a Venancio Hernández el día 17 de abril de 1909.
Instalándose esta farola en el paseo central, en una rotonda situada al final del Parque Hernández, sobre una base de tres escalones en cuyos extremos unas columnitas sostenían un simbólico cierre de cadenas.
Camino del olvido
Al igual que el templete de música y fuentes que fueron levantadas en el cruce del paseo central del Parque Hernández, la farola homenaje a Venancio Hernández no permaneció mucho tiempo en su primitivo emplazamiento. En los años treinta y al desaparecer la rotonda denominada de Riego, antes Plaza Hernández en honor al general, y posteriormente llamada Plaza Bandera de Marruecos. La farola fue trasladada a donde hoy se ubica, un extremo del Parque frente al edificio de la Comandancia General. Como si esta farola dedicada a honrar la memoria de un ilustre español, hubiera sido iniciativa tan sólo del estamento militar de Melilla.
Creemos que la pérdida de protagonismo de la farola en el periodo de la II República, sencillamente se debió a que homenajeaba a un militar y entonces al estamento castrense ideológicamente se le vinculaba con la Monarquía, la represión y los conflictos a veces gratuitos impulsados por los profesionales de la guerra para demostrar su valía. Aquellos republicanos olvidaban que la mayoría de los militares aborrecen las luchas; pero queriendo lo mejor para los suyos, para su país. Ofrecen su sacrificio, todo cuanto tienen, sus vidas cuando es menester. Mientras que en la paz y cuando surge la oportunidad saben aplicar con éxito su formación técnica y dotes organizativas, y porque no, talante humanista en provecho de una sociedad de la que son parte. Muchos han sido los ingenieros militares en Melilla, que desde el anonimato y durante muchos años han laborado dejándonos su obra. E igualmente, otros insignes melillenses incluso dejaron la milicia por su afán de servicio; nos referimos a Cándido Lobera, fundador y director de El Telegrama, y Pablo Vallescá, impulsor, fundador y presidente hasta su muerte de la Cámara de Comercio de la ciudad.
Así pues, la farola homenaje constituye para los melillenses un permanente testimonio de recuerdo hacía Venancio Hernández y esos otros muchos militares que día a día se esfuerzan por forjar una sociedad mejor.
Debemos recordar que el general Hernández además de crear el Parque que lleva su nombre, transformó en paseo lugar de recreo el Muro X, actual Avenida del general Macías, creó los barrios de Santiago, y Triana, y puso en marcha la idea de construir la Plaza de España. Fue todo un soldado de la Paz de quien Jaime Tur, fundador y director de La Gaceta de Melilla, alabó su modestia, caballerosidad sin límites y honradez sin el menor atisbo de mancha. Escribiéndose también en el Telegrama de fecha 17 de agosto de 1904: “Un título no consignado, agiganta la figura del general Hernández, y es, el haber sacrificado su ambición personal, el bienestar de los suyos, en aras de la Nación y de la vida del soldado. En más de una ocasión pudo romper las hostilidades con los fronterizos y en acción de guerra ganar el segundo entorchado y sin embargo, encontró formula para dejar bien puesto el nombre español sin recurrir a extremos que hubieran costado muchas vidas y no poco dinero a nuestra Patria”.

Cuando se cumple el centenario de la erección de la farola, desde estas líneas queremos recuperar la memoria de hombres que como Venancio Hernández y Fernández nos legaron la Melilla que hoy disfrutamos.




FUENTES
Este apartado es una combinación de los apartados de los mismos nombres de los libros HISTORIA GRAFICA DE MELILLA DE Juan Díez Sánchez y Francisco Carmona y ESTUDIOS MELILLENSES de Francisco Saro Gandarillas, http://rafaelopezrienda.blogspot.com/ (Entrada de fecha 26 de febrero de 2010)