sábado, 10 de septiembre de 2011

MUSEO DE MELILLA ALMACENES DE LAS PEÑUELAS: MUSEO DE ARQUEOLOGÍA E HISTORIA Y MUSEO COSTUMBRISTA SEFARDÍ Y BEREBER



El actual Museo Municipal de Melilla se remonta a principios del s. XX, cuando D. Rafael Fernández de Castro comenzó a recopilar las piezas y el material resultante de las excavaciones del Cerro de San Lorenzo. Ubicado en el edificio de la Junta de Arbitrios, este compendio de piezas no fue considerado oficialmente como museo, ya que no hubo catalogación ni exposición al público de los restos hallados en las excavaciones.
No fue hasta años después cuando el Museo Municipal aparece como tal en el subsuelo del templete de música instalado en el Parque Hernández. Es la primera vez que los ciudadanos melillenses pueden tener contacto con la historia de su ciudad. La precariedad del edificio y la inadecuada presentación de los fondos que en él se mostraban hacen pensar a las autoridades de la época en la necesidad de buscar una nueva ubicación.
A mediados del s. XX, el Baluarte de la Concepción acogerá un museo histórico con dos secciones fundamentales: Arqueología y documentación, complementadas con fondos militares y emblemas heráldicos. En este baluarte, situado en el Primer Recinto Histórico de Melilla La Vieja, el Museo permanecerá hasta los años 80.
La Casa del Reloj ha sido, hasta fecha reciente, el emplazamiento del Museo de Arqueología e Historia de Melilla. Este edificio situado en la Plaza Pedro de Estopiñán se encuentra inmerso en el Primer Recinto Histórico de la ciudad y comenzó a ser utilizado como museo en 1.987. Diez años después se llevó a cabo su última reforma en profundidad para adaptarlo a los criterios impuestos por la llamada "nueva museología".
La Corporación quiso recuperar la imagen histórica del edificio de las Peñuelas y al mismo tiempo dotarlo de una nueva funcionalidad acorde con su carácter monumental, convirtiéndolo en la sede del museo de la ciudad de Melilla, comenzando las obras en el año 2007 a iniciativa de la Consejería de Cultura de esta Ciudad Autónoma.
Situados en un marco inigualable como es Melilla la Vieja con más de 500 años de historia, los almacenes de las Peñuelas están declarados como Bien de Interés Cultural debido a su atractivo histórico y monumental.
La superficie construida en planta baja es de 751,70m2, mientras que en su planta alta es de 1.005,05 m2, lo que suma un total de 1.756,55 m2.
Desde el siglo XVI, estuvieron en su lugar los "Magacenes de su Majestad", que en un principio eran varios edificios con un patio central que albergaba diferentes estancias donde se guardaban los bastimentos.
El paso del tiempo, la poca calidad y consistencia de sus materiales determinaron la construcción de unos nuevos almacenes que pasarían a denominarse Las Peñuelas en el año 1781, bajo el reinado de Carlos III y el mandato del gobernador Antonio Manso, como podía leerse en una antigua placa en la fachada. La envergadura de su construcción lo convertiría en uno de los edificios fundamentales de Melilla en su "Siglo de Oro" (S. XVIII).
Funcionales e indispensables para la ciudad y sus habitantes, servían para guardar los diferentes productos y materiales que llegaban a la ciudad para su abastecimiento. Los nuevos almacenes constaban de seis sólidas bóvedas a prueba de bomba en sus dos plantas, cuatro en la primera y dos en la baja, hechas de rosca de ladrillo y techo a dos aguas para cada bóveda. Una tercera bóveda en la planta baja, se utilizaba como paso subterráneo entre la plaza de los Aljibes y la zona de San Juan.
A finales de siglo XIX, Melilla comenzó a transformarse a un ritmo acelerado, doblando y triplicando su población en pocos años, lo que conllevó la ocupación de todo el espacio disponible e incluso edificando sobre edificios ya existentes. Este fue el caso de estos almacenes, pues en 1897 el General Alcántara construyó encima de las bóvedas el teatro Alcántara, una residencia para el gobernador y un Casino Militar, causando una monumental distorsión del edificio original.
El teatro desapareció, pero las dependencias militares continuaron desvirtuando el edificio hasta la ejecución del proyecto de restauración del edificio, llevada a cabo por la Ciudad Autónoma, para convertirlo en museo de la ciudad.

El Museo está dividido en 5 secciones: Prehistoria, Rusaddir fenicia y púnica, Mauros y romanos, Malila Islámica, Época moderna en Melilla, La Melilla Contemporánea, Bereberes y Sefardíes.
Calle de la Maestranza, 2-4
Horario de Invierno: de martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:30.
Domingo de 10:00 a 14:00.
Horario de Verano: de martes a sábado de 10 a 14:00 y de 17:00 a 21:30.
Domingo de 10:00 a 14:00.
Prehistoria

La prehistoria en nuestra Ciudad es hablar del neolítico en Chafarinas. El Zafrín nos muestra una instantánea del V milenio antes de Cristo y por tanto del entorno mediterráneo. No sería muy distinta en toda la costa sur de Alborán y sin duda la pesca, la caza de focas y la agricultura serían las actividades económicas, comunes a todos los hombres de neolítico Cardial. Una nueva forma de vida que se extiende desde el Creciente Fértil hacia el Oeste por las costas del Magreb hasta alcanzar el Estrecho de Gibraltar y por la costa norte del Mediterráneo.
Rusaddir fenicia y púnica



"Rusaddir fenicia y púnica" nos vincula con el Mar Mediterráneo y el proceso colonizador emprendido por distintas civilizaciones, primero del pueblo fenicio y después de la armada de Cartago. Retazos de Rusaddir aportados por la investigación arqueológica que toman forma de ánforas, platos y monedas, un rico legado que conectará con la sensibilidad del espectador.
Mauros y romanos



La sala "Mauros y romanos" recoge el intenso proceso asimilador de las ciudades ribereñas a finales del primer milenio antes de nuestra. Un encuentro entre distintas culturas, donde mauretanos e íberos jugarán un delicado equilibrio ante la poderosa Roma. La vida y la muerte de los habitantes de la milenaria Rusaddir confluirán para acercarnos a una forma de concebir la existencia no tan distinta a la de nuestros días.
Malila Islámica


La ciudad de Malila surge con los Banu Salih a principios del s. VIII pero habrá que esperar hasta el 936 para verla resurgir con Abderrahman III. Durante el s. XI se convertirá en una verdadera taifa bajo el gobierno de Muhammad ibn Idris al-Mostali, viendo posteriormente como almorávides y almohades la atacaban y saqueaban. Los benimerines conseguirán incluirla en los circuitos comerciales del mediterráneo, estableciendo contactos con aragoneses y genoveses.
Melilla española, siglos XVI-XIX



Desde su refundación como ciudad española en 1497 y hasta finales del siglo XIX, Melilla se va a convertir en una ciudad fortaleza definida por sus murallas. En su historia se sucedieron grandes acontecimientos junto a otros hechos más vinculados al día a día de una ciudad de frontera.
En estas salas se exponen diferentes elementos que nos permiten entenderla: placas conmemorativas y elementos heráldicos, planos y una maqueta que nos muestra el estado de la ciudad en 1847. También encontraremos diferentes elementos de la vida cotidiana extraídos de las últimas excavaciones arqueológicas, sobre todo piezas de cerámica y vidrio, sin olvidar otros que nos delatan diversos oficios o actividades, como la pesca.
Melilla contemporánea



Melilla consigue fijar sus límites jurisdiccionales en los acuerdos y tratados firmados con Marruecos en 1859 y 1860. La fortaleza empieza a transformarse en una ciudad moderna, asentando su perímetro urbano sobre los nuevos fuertes exteriores que se construyen a partir de 1881. Posteriormente los ingenieros militares trazan una ciudad abierta y racional, sembrada de edificios que nos remiten a las tendencias más cosmopolitas del Modernismo y del Art Déco, que representan la principal herencia patrimonial del siglo XX en Melilla.
Bereberes


El término bereber identifica a los pobladores del África septentrional, desde los desiertos de Egipto al océano Atlántico y desde las costas del Mediterráneo al interior del Sahara. Es un nombre genérico dado a numerosos grupos étnicos heterogéneos que comparten prácticas culturales, políticas y económicas similares. El bereber (sing., amazigh, pl. imazighen) y su idioma, el tamazight, habita todo el norte africano desde los primeros tiempos de la historia, ocupando habitualmente regiones montañosas y aisladas. Sin embargo, es un pueblo de una gran riqueza cultural de antiguas tradiciones arraigadas que perduran hasta nuestros días a través de su arte, sus costumbres y su gente.
Sefardíes


A partir de mediados del siglo XIX, Melilla contempla la posibilidad de pasar de ser una fortaleza a convertirse en una ciudad con marcado carácter comercial. El Tratado de Límites (1860) y el estatuto de Puerto Franco (1862) son los dos jalones que propician, a partir de 1863, la llegada de los primeros judíos procedentes de Tetuán, que ponen en marcha la maquinaria mercantil. Medio siglo después, con la llegada de judíos de la zona central de Marruecos, el número de avecindados hebreos sobrepasa el millar y medio, y la dinámica comercial es un signo de identidad genuinamente melillense.




Sacado de la Página Web Oficial de Turismo de la Ciudad Autónoma de Melilla

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